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Historia de la pesca en Galápagos

Historia de la pesca en Galápagos
Historia de la pesca en Galápagos

Desde hace siglos, la pesca ha sido una actividad fundamental en las Islas Galápagos. Los primeros colonos que se establecieron en estas islas se dedicaron a recolectar alimentos y pescar en las orillas. A lo largo del tiempo, la pesca se convirtió en una actividad cada vez más importante y hoy en día, los pescadores recorren todo el archipiélago en sus embarcaciones.

Todo comenzó en el siglo XIX, cuando los barcos balleneros visitaban las islas en busca de provisiones y cazaban ballenas y lobos peleteros. En aquel entonces, la población se asentaba en las partes altas de las islas y la principal actividad era la agricultura. La pesca era una actividad ocasional y, en su mayoría, se preservaba como “seco-salado”.

Fue en 1925, cuando los inmigrantes noruegos instalaron una planta enlatadora de pescado en la bahía Post Office, en la isla de Floreana. Este fue el primer intento por desarrollar la pesca comercial en Galápagos, pero debido a los altos costos de operación y logística, la industria no logró desarrollarse. Fue en esta época, por la influencia noruega, que se le dio el nombre común al bacalao.

Con el asentamiento de la base militar de EE. UU. en la isla Baltra en 1940 durante la Segunda Guerra Mundial, la pesca se convirtió en una actividad remunerada en la que los pescadores de Santa Cruz y San Cristóbal vendían pescado y langosta a los militares estadounidenses o lo intercambiaban por comida enlatada.

En 1945, se instaló en San Cristóbal una planta frigorífica con una capacidad de almacenamiento de 1000 toneladas métricas, conocida como “La Predial” y cuyo nombre oficial era Sociedad Pesquera de Galápagos. Al mismo tiempo, se formó una pequeña flota de 10 embarcaciones tipo pangas que abastecían a un bote madre llamado Monte Cristi donde almacenaban y mantenían en congelación la pesca. Posteriormente, la pesca era transportada al Ecuador continental en el que fue el primer barco atunero ecuatoriano, el “Rose Mary”.

La Sociedad Pesquera de Galápagos funcionó hasta mediados de los años 50. Con el cierre de la planta frigorífica, también se redujo el número de embarcaciones, siendo la pesca de peces demersales para seco-salado la principal actividad. Paulatinamente, el número de embarcaciones artesanales de pequeña escala aumentó hasta 20 en el año 1970, cuyas capturas eran vendidas en estado seco-salado o fresco. principalmente a embarcaciones pesqueras extranjeras que navegaban por Galápagos.

En la década de los 80, la pesca de langosta comenzó a tener gran auge. Todo comenzó con la llegada del barco “El Salvador”, el cual compraba colas de langosta, promoviendo la captura de estos crustáceos en las orillas de las islas. Sin embargo, la abundancia de langostas era limitada, por lo que se tuvo que buscar nuevas formas de aumentar las capturas.

Fue así como se comenzó a usar el buceo scuba, que permitía a los pescadores sumergirse a profundidades de 5 metros en busca de más langostas. Pero, los costos de operación eran muy altos y la rentabilidad era baja. Entonces, se probó con el buceo hooka durante la noche, lo que permitió obtener mayores beneficios y se convirtió en el método utilizado hasta el día de hoy.

Sin embargo, en 1984, el barco “El Salvador” se retiró de las islas de Galápagos y la pesca de langosta volvió a ser una actividad de las embarcaciones artesanales, destinada al turismo y la población local.

Durante la década de los 90, surgió un nuevo recurso de gran valor comercial en los mercados asiáticos: el pepino de mar. Esta pesca se concentró en la zona oeste de Isabela, principalmente en el canal Bolívar, donde un buzo podía extraer un aproximado de 4000 pepinos por día.

La pesca de pepino de mar se expandió rápidamente hacia zonas prístinas del archipiélago, lo que llevó al gobierno a decretar en 1992 una prohibición de extracción y comercialización de este recurso. En 1994, se reabrió la pesquería experimental con una cuota de 500,000 individuos y se establecieron limitaciones en el número de embarcaciones y pescadores, así como una zonificación.

Sin embargo, durante la fase experimental, se pescaron alrededor de 6,000,000 de pepinos de mar, lo que llevó a una veda de 5 años. Esto provocó una serie de cuestionamientos y conflictos entre el sector pesquero y las autoridades de manejo, lo que condujo a una pesca ilegal del pepino de mar durante este período.

Finalmente, en 1998, se creó la Ley Orgánica del Régimen Especial de Galápagos (LOREG), la cual otorga derechos exclusivos a los pescadores de Galápagos en cuanto al acceso y captura de los recursos, y establece medidas de manejo que regulan las pesquerías. Dichas medidas consideran: artes de pesca permitidas, zonas de extracción, licencias de pesca PARMA, licencias de embarcaciones, temporadas de pesca y cuotas. 

La pesca en las Islas Galápagos ha evolucionado con el paso del tiempo y ha sido influenciada por diversos factores. A pesar de ello, la pesca sigue siendo una actividad fundamental en estas islas, tanto para la seguridad alimentaria como para sostener los medios de vida de cientos de familias. El trabajo conjunto entre los pescadores locales, la comunidad, y las autoridades, busca hacer un aprovechamiento responsable de los recursos marinos pesqueros para beneficio de las generaciones y futuras.

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